terça-feira, 22 de novembro de 2016

Código penal de las penas futuras / Código Penal da Vida Futura (1)

Código penal de las penas futuras
El Espiritismo no viene, pues, con su autoridad privada, a formular un código de fantasía. Su ley, respecto al porvenir del alma, deducida de las observaciones tomadas de los hechos, puede resumirse en los puntos siguientes:
1. El alma o espíritu sufre en la vida espiritual las consecuencias de todas las imperfecciones de que no se ha despojado durante la vida corporal. Su estado dichoso o desgraciado es inherente al grado de su depuración o de sus imperfecciones.
2. La dicha perfecta es inherente a la perfección, es decir, a la depuración completa del espíritu. Toda imperfección es a la vez una causa de sufrimiento y de goce, de la misma manera que toda cualidad adquirida es una causa de goce y atenuación de los sufrimientos:
3. “No hay una sola imperfección del alma que no lleve consigo sus consecuencias molestas e inevitables, ni buena cualidad que no sea origen de un goce.”
La suma de penas es, de este modo, proporcional a la suma de imperfecciones, de la misma manera que la suma de goces está en razón de la suma de buenas cualidades.
El alma que tiene, por ejemplo, diez imperfecciones, sufre más que la que tiene tan sólo tres o cuatro. Cuando de estas diez imperfecciones no le quede más que la cuarta parte o la mitad, sufrirá menos. Y cuando no le quede ninguna ya no sufrirá y será enteramente dichosa. Así sucede en la Tierra con aquel que, teniendo muchas enfermedades, sufre más que el que no tiene más que una o el que no tiene ninguna. Por la misma razón, el alma que posee diez cualidades tiene más goces que la que posee menos.
4. En virtud de la ley del progreso, teniendo el alma la posibilidad de adquirir el bien que le falta y de deshacerse de lo malo que tiene según sus esfuerzos y voluntad, se deduce que el porvenir no está cerrado a ninguna criatura. Dios no repudia a ninguno de sus hijos, recibiéndolos en su seno a medida que alcanzan la perfección, y dejando así a cada uno el mérito de sus obras.
5. El sufrimiento, siendo inherente a la imperfección, como el goce lo es a la perfección, el alma lleva consigo misma su propio castigo en todas partes donde se encuentre. No hay necesidad para eso de un lugar circunscrito. Donde hay almas que sufren está el infierno, así como el cielo está en todas partes donde hay almas dichosas.
6. El bien y el mal que se hace son producto de las buenas y malas cualidades que se poseen. No hacer el bien cuando se está en disposición de hacerlo es resultado de una imperfección. Si toda imperfección es una causa de sufrimiento, el espíritu debe sufrir no sólo por todo el mal que ha hecho, sino también por todo el bien que pudo hacer y no hizo durante su vida terrestre.
7. El espíritu sufre por el mismo mal que hizo, de modo que estando su atención incesantemente dirigida sobre las consecuencias de este mal, comprende mejor los inconvenientes y es incitado a corregirse de él.
8. Siendo infinita la justicia de Dios, lleva una cuenta rigurosa del bien y del mal. Si no hay una sola mala acción, un solo mal pensamiento que no tenga sus consecuencias fatales, no hay una sola buena acción, un solo movimiento bueno del alma, el más ligero mérito, en una palabra, que sea perdido, aun en los más perversos, porque constituye un principio de progreso.
9. Toda falta cometida, todo mal realizado es una deuda que se ha contraído y que debe ser pagada. Si no lo es en una existencia lo será en la siguiente o siguientes, porque todas las existencias son solidarias las unas con las otras. Aquel que ha pagado en la existencia presente, no tendrá que pagar por segunda vez.
10. El espíritu sufre la pena de sus imperfecciones, bien en el mundo espiritual o bien en el mundo corporal. Todas las miserias y vicisitudes que se sufren en la vida corporal son consecuencia de nuestras imperfecciones o expiaciones de faltas cometidas, ya sea en la existencia presente o en las precedentes.
Por la naturaleza de los sufrimientos y de las vicisitudes que acontecen en la vida corporal se puede juzgar la naturaleza de las faltas cometidas en una anterior existencia, y las imperfecciones causantes de ellas. (...)
EL CIELO Y EL INFIERNO – Allan Kardec.
Código Penal da Vida Futura
O Espiritismo não se apóia, pois, numa autoridade de natureza particular para formular um código fantasioso. Suas leis, no que toca ao futuro da alma são deduzidas de observações positivas sobre os fatos e podem ser resumidas da maneira seguinte:
1º) A alma ou Espírito sofre na vida espiritual as conseqüências de todas as imperfeições de que não se libertou durante a vida corpórea. Seu estado feliz ou infeliz é inerente ao grau de sua depuração ou das suas imperfeições.
2º) A felicidade perfeita é inerente à perfeição, quer dizer à purificação completa do Espírito. Toda imperfeição é ao mesmo tempo uma causa de sofrimento e de privação de ventura, da mesma maneira que toda qualidade adquirida é uma causa de ventura e de atenuação dos sofrimentos.
3º) Não há uma só imperfeição da alma que não acarrete conseqüências desagradáveis, inevitáveis, e não há uma só qualidade boa que não seja fonte de ventura. A soma das penas é assim proporcional à soma das imperfeições, como a dos gozos é proporcionada à soma das boas qualidades.
A alma que tiver, por exemplo, dez imperfeições, sofrerá mais do que aquela que tiver apenas três ou quatro. Quando dessas dez imperfeições só lhe restarem um quarto ou a metade, ela sofrerá menos, e quando nada mais restar, ela nada sofrerá, sendo perfeitamente feliz. É como acontece na Terra: aquele que sofre de muitas doenças padece mais do que o que sofre apenas de uma ou não tem nenhuma. Pela mesma razão, a alma que possui dez qualidades boas goza de mais felicidade que a outra que possui menos.
4º) Em virtude da lei do progresso, tendo cada alma a possibilidade de conquistar o bem que lhe falta e libertar-se do que possui de mal, segundo os seus esforços e a sua vontade, resulta que o futuro está aberto para qualquer criatura. Deus não repudia nenhum de seus filhos. Ele os recebe em seu seio à medida que eles atingem a perfeição, ficando assim a cada um o mérito das suas obras.
5º) O sofrimento sendo inerente à imperfeição, como a felicidade é inerente à perfeição, a alma leva em si mesma o seu próprio castigo onde quer que se encontre. Não há pois necessidade de um lugar circunscrito para ela. O inferno está assim por toda a parte, onde quer que existam almas sofredoras, como o céu está por toda a parte, onde quer que as almas sejam felizes.
6º) O bem e o mal que praticamos são resultados das boas e das más qualidades que possuímos. Não fazer o bem que se pode fazer é uma prova de imperfeição. Se toda a imperfeição é fonte de sofrimento, o Espírito deve sofrer não só por todo o mal que tenha feito, mas também por todo o bem que podia fazer e que não fez durante a sua vida terrena.
7º) O Espírito sofre segundo o que fez sofrer, de maneira que sua atenção estando incessantemente voltada para as conseqüências desse mal, ele compreende melhor os inconvenientes do seu procedimento e é levado a se corrigir.
8º) A justiça de Deus sendo infinita, todo o mal e todo o bem são rigorosamente levados em conta. Se não há uma única ação má, um só mau pensamento que não tenha conseqüências fatais, também não há uma única ação boa, um só bom movimento da alma, numa palavra, o mais ligeiro mérito que fique perdido. E isso, mesmo entre os mais perversos, porque representam um começo de progresso.
9º) Toda falta que se comete, todo mal praticado é uma dívida contraída e que tem que ser paga. Se não for nesta existência, será na próxima ou nas seguintes, porque todas as existências são solidárias entre si. Aquilo que se paga na existência presente não será cobrado na seguinte.
10º) O Espírito sofre de acordo com as suas imperfeições, seja no mundo espiritual, seja no corporal. Todas as misérias, todas as dificuldades que ele enfrenta na vida corpórea são as conseqüências de suas próprias imperfeições, as expiações de faltas cometidas nesta mesma existência ou nas existências anteriores.
Pela natureza dos sofrimentos e das dificuldades que ele enfrenta na vida corpórea, podemos julgar a natureza das faltas cometidas numa existência anterior e quais as imperfeições que as causaram. (...)
O Céu e o Inferno – Allan Kardec.

Pérdida de sangre / Perda de Sangue

Pérdida de sangre
10. “Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.
“Luego Jesús -conociendo en sí mismo el poder que había salido de él-, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos? Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado? Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto.
“Entonces la mujer, temiendo y temblando, saliendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad. Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote” (San Marcos, 5:25 a 34).
11. Estas palabras: “Conociendo en sí mismo el poder que había salido de él”, son significativas: expresan el movimiento fluídico que se había operado de Jesús a la mujer enferma; ambos habían sentido la acción producida. Lo notable es que el efecto no fue provocado a voluntad de Jesús; no hubo magnetización ni imposición de manos. La irradiación fluídica normal bastó para operar la curación.
Pero, ¿a qué se debió que la radiación se dirigiera hacia esa mujer y no hacia otros, si Jesús no pensaba en ella y, además, estaba rodeado por una multitud?
La razón es obvia: el fluido, considerado como un elemento terapéutico, debe alcanzar al desorden orgánico para repararlo; puede ser dirigido sobre el mal por la voluntad del curador o atraído por el deseo ardiente, la confianza o la fe del enfermo. En relación con la corriente fluídica, el primero actúa como una bomba impelente y el segundo como otra aspirante. A veces es necesaria la simultaneidad de las dos condiciones, en otras ocasiones sólo basta una; la última es la que operó en la circunstancia narrada.
Jesús tenía razón al decir: “Tu fe te ha hecho salva.” Cuando dice fe no se refiere a la virtud mística, sino que se expresa sobre una auténtica fuerza de atracción, ya que quien no tiene fe opone una fuerza de rechazo a la corriente fluídica o, cuando menos, produce una fuerza de inercia que paraliza la acción. Así se comprende como de dos enfermos afligidos por el mismo mal, en presencia del mismo curador, uno sana y el otro no. Este es uno de los principios más importantes de la mediumnidad curativa, que explica el porqué de ciertas anomalía aparentes (cap. XIV, n.º 31, 32 y 33).
EL GÉNESIS – Allan Kardec.
Perda de Sangue
10. Então uma mulher, que havia doze anos sofria de uma hemorragia, _ a qual muito havia sofrido nas mãos de muitos médicos, e que, tendo consumido todos os seus bens, não havia recebido nenhum alívio, mas sempre se encontrava pior, _ tendo ouvido falar de Jesus, veio na multidão por detrás, e tocou suas vestes; pois ela dizia: Se eu puder ao menos tocar suas vestes, serei curada. _ No mesmo momento a fonte do sangue que ela perdia se secou, e ela sentiu em seu corpo que estava curada daquela moléstia.
E logo Jesus, conhecendo a virtude que havia saído dele, voltou-se para a multidão, e disse: Quem tocou minhas vestes? Seus discípulos lhe disseram: Vedes que a multidão vos comprime por todos os lados, e perguntais quem vos tocou? E ele olhava em toda a volta dele para ver quem o havia tocado.
Porém a mulher, que sabia o que se havia passado com ela, tomada de medo e pavor, veio atirar-se a seus pés, e lhe declarou toda a verdade. E Jesus lhe disse: Minha filha, tua fé te salvou; vai em paz, e fica curada de tua moléstia. (S. Marcos, cap. V, vers. de 25 a 34).
11. Estas palavras: "Conhecendo a virtude que havia saído dele, são significativas; elas exprimem o movimento fluídico que se operou de Jesus para a mulher doente; ambos sentiram a ação que acabava de se produzir. É notável que o efeito não foi provocado por um ato de vontade de Jesus; não houve magnetização, nem imposição de mãos. A irradiação fluídica normal foi suficiente para operar a cura.
Mas por que esta irradiação se dirigiu para aquela mulher, em vez de outras, pois Jesus não estava pensando nela, e se achava rodeado pela multidão?
A razão é bem simples. O fluido, sendo dado como matéria terapêutica, deve atingir a desordem orgânica para a reparar; pode ser dirigido sobre o mal pela vontade do curador ou atraído pelo desejo ardente, a confiança, numa palavra, a fé do doente. Em relação à corrente fluídica, a primeira faz o efeito de uma bomba comprimida, e a segunda de uma bomba aspirante. Algumas vezes a simultaneidade dos dois efeitos é necessária, de outras vezes uma só basta; é o segundo caso que se positivou nesta circunstância.
Jesus tinha pois razão de dizer: "Tua fé te salvou." Compreende-se que aqui a fé não é a virtude mística, como certas pessoas entendem, mas uma verdadeira força atrativa, enquanto que aquele que não a tem opõe à corrente fluídica uma força repulsiva, ou pelo menos uma força de inércia que paralisa a ação. Assim sendo, compreende-se que de dois doentes atingidos do mesmo mal, estando na presença do curador, um possa ser curado e o outro não. Aí está um dos princípios mais importantes da medicina curadora e que explica, por uma causa muito natural, certas anomalias aparentes. (Cap. XIV, ns. 31, 32, 33).
A Gênese – Allan Kardec.

Prodiges de faux prophètes / Prodigios de los falsos profetas.

Prodiges de faux prophètes.
5. «Il s'élèvera de faux christs et de faux prophètes qui feront de grands prodiges et des choses étonnantes à séduire les élus même.» Ces paroles donnent le véritable sens du mot prodige. Dans l'acception théologique, les prodiges et les miracles sont des phénomènes exceptionnels, en dehors des lois de la nature. Les lois de la nature étant l'oeuvre de Dieu seul, il peut sans doute y déroger si cela lui plaît, mais le simple bon sens dit qu'il ne peut avoir donné à des êtres inférieurs et pervers un pouvoir égal au sien, et encore moins le droit de défaire ce qu'il a fait. Jésus ne peut avoir consacré un tel principe. Si donc, selon le sens que l'on attache à ces paroles, l'Esprit du mal a le pouvoir de faire des prodiges tels que les élus même y soient trompés, il en résulterait que, pouvant faire ce que Dieu fait, les prodiges et les miracles ne sont pas le privilège exclusif des envoyés de Dieu, et ne prouvent rien, puisque rien ne distingue les miracles des saints des miracles du démon. Il faut donc chercher un sens plus rationnel à ces paroles.
Aux yeux du vulgaire ignorant, tout phénomène dont la cause est inconnue passe pour surnaturel, merveilleux et miraculeux ; la cause une fois connue, on reconnaît que le phénomène, si extraordinaire qu'il paraisse, n'est autre chose que l'application d'une loi de nature. C'est ainsi que le cercle des faits surnaturels se rétrécit à mesure que s'étend celui de la science. De tout temps des hommes ont exploité, au profit de leur ambition, de leur intérêt et de leur domination, certaines connaissances qu'ils possédaient, afin de se donner le prestige d'un pouvoir soi-disant surhumain ou d'une prétendue mission divine. Ce sont là de faux christs et de faux prophètes ; la diffusion des lumières tue leur crédit, c'est pourquoi le nombre en diminue à mesure que les hommes s'éclairent. Le fait d'opérer ce qui, aux yeux de certaines gens, passe pour des prodiges, n'est donc point le signe d'une mission divine, puisqu'il peut résulter de connaissances que chacun peut acquérir, ou de facultés organiques spéciales, que le plus indigne peut posséder aussi bien que le plus digne. Le vrai prophète se reconnaît à des caractères plus sérieux, et exclusivement moraux.
L’EVANGILE SELON LE SPIRITISME – Allan Kardec.
Prodigios de los falsos profetas
5. "Se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, que harán grandes prodigios y cosas sorprendentes para seducir a los mismos elegidos". Estas palabras dan el verdadero sentido de la palabra prodigio. En la acepción telógica, los prodigios y los milagros son fenómenos excepcionales, fuera de la ley de la naturaleza. Siendo obras de Dios sólo las leyes de la naturaleza, puede derogarlas sin duda si le place, pero el simple buen sentido dice que no puede haber dado a los seres inferiores y perversos un poder igual al suyo, y aun menos el derecho de deshacer lo que ha hecho. Jesús no puede haber consagrado tal principio. Si, pues, según el sentido que se da a estas palabras, el espíritu del mal tiene el poder de hacer prodigios tales que los mismos elegidos sean engañados, resultaría que, pudiendo hacer lo que Dios hace, los prodigios y los milagros no son privilegio exclusivo de los enviados de Dios, y nada prueban puesto que nada distingue los milagros de los santos, de los milagros del demonio. Es, pues, preciso buscar un sentido más racional a estas palabras.
A los ojos del vulgo ignorante, todo fenómeno cuya causa no se conoce pasa por sobrenatural, maravilloso y milagroso; una vez conocida la causa, se reconoce que el fenómeno, por extraordinario que parezca, no es otra cosa que la aplicación de una ley de la naturaleza. Así es que el círculo de los hechos sobrenaturales se estrecha a medida que se ensancha el de la ciencia. En todos los tiempos los hombres han explotado, en provecho de su ambición, de su interés y de su dominación, ciertos conocimientos que poseían, a fin de adquirir el prestigio de un poder digamos sobrehumano, o de una pretendida misión divina. Estos son falsos Cristos y falsos profetas; la difusión de las luces mata su crédito, y por esto su número disminuye a medida que los hombres se ilustran. El hecho de obrar aquello que a los ojos de ciertas gentes pasa por prodigio, no es, pues, señal de una misión divina, puesto que puede ser resultado de los conocimientos que cada uno puede adquirir, o de las facultades orgánicas especiales que el más indigno puede poseer, lo mismo que el más digno. El verdadero profeta se reconoce por caracteres más formales y exclusivamente morales.
EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO – allan kardec.

Trabajo / Labour / Laboro / Trabalho.

676. ¿Por qué el trabajo es impuesto al hombre? - Es una consecuencia de su naturaleza corporal. Constituye una expiación y al mismo tiempo un medio para perfeccionar su intelecto. A no ser por el trabajo, el hombre permanecería en la infancia de la inteligencia. Por eso sólo debe su alimento, seguridad y bienestar a su trabajo y actividad. Al que es demasiado frágil de cuerpo Dios le ha concedido la inteligencia para que supla con ella su debilidad. Pero se trata siempre de un trabajo.
El Libro de los Espíritus / Allan Kardec.
676. Why is labour imposed upon mankind?
It is a consequence of his corporeal nature. It is an expiation, and, at the same time, a means of developing his intelligence. Without labour man would remain in the infancy of intelligence. This is why he is made to owe his food, his safety, and his well-being entirely to his labour and activity. To him who is too weak in body for the rougher kinds of work, God gives intelligence to make up for it; but the action of the intelligence is also a labour.
THE SPIRITS’ BOOK – Allan Kardec.
676. Kial laboro estas altrudata al la homo?
Ĝi estas sekvo de lia korpa naturo. Ĝi estas puno kaj samtempe rimedo por la pliperfektigo de la intelekto. Sen laboro la homo restus en la infaneco de la intelekto; tial, li ŝuldas sian nutradon, sekurecon kaj bonfarton nur al sia laboro kaj aktiveco. Al tiu, kies korpo estas malfortika, Dio donis, kiel kompenson, intelekton, kies uzado estas ankaŭ laboro.
La Libro de la Spiritoj – Allan Kardec.
676. Por que o trabalho é imposto ao homem?
É uma conseqüência da sua natureza corpórea. É uma expiação e ao mesmo tempo um meio de aperfeiçoar a sua inteligência. Sem o trabalho o homem permaneceria na infância intelectual; eis porque ele deve a sua alimentação, a sua segurança e o seu bem-estar ao seu trabalho e à sua atividade. Ao que é de físico franzino Deus concebeu a inteligência para o compensar; mas há sempre trabalho.
O Livro dos Espíritos – Allan Kardec.

sexta-feira, 18 de novembro de 2016

Cartões - 101










Kiraso de karitato / Couraça da caridade .

Kiraso de karitato
“Ni estu sobraj, surmetante la kirason de fido kaj amo.” – Paŭlo / I. TESALONIKANOJ, 5 : 8.
Paŭlo estis treege saĝa kiam li konsilis al la laborantoj de la lumo surmeti la kirason de karitato.
Por atingi la dezirindan sukceson en la misio de amo, kiun ni intencas plenumi kun la Kristo, antaŭ ĉio nepre necesas antaŭgardi la koron.
Kaj se ni ne ŝirmos la fonton de la sentoj en la vibroj de fervora amo, inspirate de nobla kompreneno en la rondoj de edifa spertiĝado, en kiuj ni moviĝadas surtere, tiam estos al ni tre malfacile venki ĉe la tasko, kiun la Sinjoro konfidas al ni.
La konstanta malpacienco kontraŭ nesciado prokrastas la bonojn de la bonfara instruado.
La troa indigno kontraŭ pekemo ekstermas la malfortikajn ĝermojn de la virto.
La ofta kolero sur la batalkampo de la vivo povas multobligi la malamikojn sen ia utilo por la laboro, al kiu ni nin dediĉas.
La ekscesa severeco kontraŭ tiuj personoj ankoraŭ fremdaj al la avantaĝoj de disciplino kuntrenas malbonefikajn rezultojn pro la manko de edukiteco en la medio kie ĝi manifestiĝas.
Komprenante, do, ke ni, kristanoj, troviĝas sur vera batalkampo, kie kelkfoje nin kontraŭstaras sugestoj por senbrida malpacienco, maloportuna indigno, senprava kolero aŭ maledifa severeco, tial la apostolo al la nacianoj preskribis al ni la kirason de karitato kiel defendan gardostaranton de la centraj organoj de la vivomanifestiĝo.
Nepre necesas armi la koron per senfina frata komprenemo por plenumo de la laboro, al kiu ni devontigis nin.
La konvinkiteco kaj la entuziasmo de la fido sufiĉas por inde komenci la servadon, sed por ĝin daŭrigi kaj sukcese elfini neniu povos malhavi la paciencan, indulgeman kaj nevenkeblan karitaton.
Emmmanuel / Chico Xavier.
Libro: Viva Fonto, ĉapitro 98.
Couraça da caridade 
“Sejamos sóbrios,  vestindo-­nos  da  couraça  da  fé  e  da  caridade.”  Paulo (I Tessalonicenses, 5:8) 
Paulo foi infinitamente sábio quando aconselhou a couraça da caridade aos trabalhadores da luz.
Em favor do êxito desejável na missão de amor a que nos propomos, em companhia do Cristo, antes de tudo é indispensável preservar o coração.
E se não agasalharmos a fonte do sentimento nas vibrações do  ardente amor, servidos por uma compreensão elevada nos círculos da experiência santificante em que nos debatemos na arena terrestre, é muito difícil vencer na tarefa que o Senhor nos confia.
A irritação permanente, diante da ignorância, adia as vantagens do ensino  benéfico.
A indignação excessiva, perante a fraqueza, extermina os germes frágeis da virtude.
A ira freqüente, no campo da luta, pode multiplicar-nos os inimigos sem qualquer proveito para a obra a que nos devotamos.
A severidade demasiada, à frente de pessoas ainda estranhas aos benefícios da disciplina, faz-se acompanhar de efeitos contraproducentes por escassez de educação do meio em que se manifesta.
Compreendendo, assim, que o cristão se acha num verdadeiro estado  de luta, em que, por vezes, somos defrontados por sugestões da irritação intemperante, da indignação inoportuna, da ira injustificada ou da severidade destrutiva, o apóstolo  dos gentios receitou-nos a couraça da caridade, por sentinela defensiva dos órgãos centrais de expressão da vida.
É indispensável armar o coração de infinito entendimento fraterno  para atender ao ministério em que nos empenhamos.
A convicção e o entusiasmo da fé bastam para começar honrosamente, mas para continuar o serviço, e terminá-lo com êxito, ninguém poderá prescindir da caridade paciente, benigna e invencível.
Livro: Fonte Viva, cap. 98.
Emmanuel / Chico Xavier.

Música celeste / the music of the celestial / Ĉiela muziko / Música celeste.

251. Los Espíritus ¿son sensibles a la música?
- ¿Te estás refiriendo a vuestra música? Porque ¿qué es ella, si se la compara con la música celeste, esa armonía de la cual nada en la Tierra puede daros una idea? Aquélla es respecto a esta última lo que el canto del salvaje en comparación con una suave melodía. Sin embargo, algunos Espíritus vulgares pueden experimentar cierto placer en escuchar vuestra música, porque no les es dado todavía comprender otra más sublime. La música tiene infinitos encantos para los Espíritus, debido a sus muy desarrolladas cualidades sensitivas. Me refiero a la música celeste, que es cuanto la imaginación espiritual puede concebir de más bello y suave.
El Libro de los Espíritus – Allan Kardec.
251. Are spirits affected by music?
Do you mean the music of your earth ? What is it in comparison with the music of the celestial spheres, of that harmony of which nothing in your earth can give you any idea ? The one is to the other as is the howl of the savage to the most lovely melody. Spirits of low degree, however, may take pleasure in hearing your music, because they are not yet able to appreciate anything more sublime. Music has inexhaustible charms for spirits, owing to the great development of their sensitive qualities; I mean, celestial music, than which the spiritual imagination can conceive of nothing more exquisitely sweet and beautiful.
THE SPIRITS’ BOOK- Allan Kardec.
251. Ĉu la Spiritoj kapablas senti muzikon?
Ĉu vi parolas pri la tera muziko? Kiom ĝi valoras kompare kun la ĉiela muziko, kun tiu harmonio, pri kiu nenio sur la Tero povas havigi al vi ian ideon? Unu estas rilate al la dua, same kiel kanto de sovaĝulo rilate dolĉan melodion. Tamen la vulgaraj Spiritoj povas iom plezuri aŭdante vian muzikon, ĉar ili ankoraŭ ne estas kapablaj kompreni alian pli belan. La muziko prezentas al la Spiritoj supermezuran ĉarmon, ĉar ilia sentemo estas tre alta; ni povas aŭdi la ĉielan muzikon, kiu estas ĉio, kion la spirita imagemo povas koncepti pri io plej bela kaj milda.
La Libro de la Spiritoj – Allan Kardec.
251. Os Espíritos são sensíveis à música?
Trata-se da vossa música? O que é ela perante a música celeste, essa harmonia da qual ninguém na Terra pode ter idéia? Uma é para a outra o que o canto do selvagem é para a suave melodia. Não obstante, os Espíritos vulgares podem provar um certo prazer ao ouvir a vossa música, porque não estão ainda capazes de compreender outra mais sublime. A música tem, para os Espíritos, encantos infinitos, em razão de suas qualidades sensitivas muito desenvolvidas. Refiro-me à música celeste, que é tudo quanto a imaginação espiritual pode conceber de mais belo e mais suave.
O Livro dos Espíritos – Allan Kardec.