sexta-feira, 28 de outubro de 2016

Not all those who say: Lord! Lord! Will enter into the kingdom of heaven / No todo el que me dice: ¡Señor! ¡Señor! entrará en el reino de los cielos.

Not all those who say: Lord! Lord! Will enter into the kingdom of heaven.
6. Not everyone that saith unto me, Lord, Lord, shall enter into the Kingdom of Heaven; but he that doeth the Will of my Father which is in Heaven. Many will say to me in that day, Lord, Lord, have we not prophesied in thy name? And in thy name have cast out devils? And in thy name done many wonderful works? And then will I profess unto them, I never knew you: depart from me, ye that work iniquity (Matthew, 7: 21-23).
7. Therefore whosoever heareth these sayings of mine, and doeth them, I will liken him unto a wise man, which built his house upon a rock: and the rain descended, and the flood came, and the winds blew, and beat upon the house; and it fell not: for it was founded upon a rock. And everyone that heareth these sayings of mine, and doeth them not shall be likened unto a foolish man, which built his house upon sand. And the rain descended, and the floods came, and the winds blew, and beat upon the house; and it fell: and great was the fall of it (Matthew, 7: 24-27, and similarly in Luke, 6: 46-49).
8. Whosoever therefore shall break one of these least commandments, and shall teach men so, he shall be called the least in the Kingdom of Heaven.' but whosoever shall do and teach them, the same shall be called great in the Kingdom of Heaven (Matthew, 5: 19).
9. All who recognise the mission of Jesus say; Lord! Lord! But of what use is it to call 'Master' or 'Lord' when you do not follow His precepts? Are they Christians then, who honour Him with exterior acts of devotion while at the same time making sacrifice to pride, selfishness, greed and all the passions? Are they then His disciples, those who pass their days in prayer yet show themselves no better, nor more charitable, nor more indulgent towards their fellow beings? No, seeing that as the Pharisees, they have prayer on their lips but not in their hearts. They can impress men with their manner, but not God. In vain they can say to Jesus; "Lord! Do we not prophesy, that is to say, do we not teach in Your name? Do we not expel demons in Your name? Do we not eat and drink with You?" He will reply to them; "I know not who you are; go away from me, you who commit iniquity, you who deny by your acts what you say with your lips, who slander your neighbour, who rob widows and commit adultery. Go away from me, you whose hearts distil hate and bile, who spill the blood of your brothers and sisters in My name, who cause tears to flow instead of drying them. For you there will be weeping and gnashing of teeth, seeing that God's Kingdom is for those who are gentle, humble and charitable. Do not expect to bend God's justice by the multiplicity of your words nor the amount of your kneeling. The only pathway which is open wherein you may find grace in His sight, is by the sincere practice of the law of love and charity."
The words of Jesus are eternal because they are the truth. They constitute not only a safe conduct to celestial life, but also a pledge of peace, of tranquility and the stability of earthly things. This is why all institutions, be they human, political, social or religious, that rely on these words will always remain steadfast as the house built upon rock. They will be retained by Man because in them he will find his happiness. However, those who violate these words will be as the house built upon sand, which the wind of renewal and the river of progress will sweep away.
THE GOSPEL ACCORDING TO SPIRITISM – Allan Kardec.
Los que dicen: ¡Señor! ¡Señor!
6. No todo el que me dice: ¡Señor! ¡Señor! entrará en el reino de los cielos; si no el que hace la voluntad de mi padre, que está en los cielos, ese entrará en el reino de los cielos. -Muchos me dirán en aquel día: ¡Señor! ¡Señor! ¿pues no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? - Y entonces yo les dire claramente: Nunca os conocí: Apartáos de mí los que obráis la iniquidad. (San Mateo, cap. VII, v. 21, 22 y 23).
7. Pues todo aquel que oye estas mis palabras y las cumple, comparado será a un barón sabio, que edificó su casa sobre la peña. Que descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron impetuosamente en aquella casa, y no cayó: Porque estaba cimentada sobre peña. - Y todo el que oye es tas mis palabras y no las cumple, semejante será a un hombre loco, que edificó su casa sobre arena. - Que descendió lluvía, vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron impetuosamente sobre aquella casa, y cayó y fué su ruina grande. (San Mateo, cap. VII, v. de 24 a 27. San Lucas, cap. VI, v. de 46 a 49).
8. Por lo cual, quien quebrantare uno de estos mandamientos muy pequeños, y enseñare así a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos. Mas quien hiciere y enseñare, éste será llamado grande en el reino de los cielos. (San Mateo, cap. V, v. 19).
9. Todos los que confiesan la misión de Jesús, dicen: ¡Señor! ¡Señor! ¿Pero de qué sirve llamarle Maestro o Señor, si no se siguen sus preceptos? ¿Son acaso, cristianos los que le honran por actos exteriores de devoción, y veneran al propio tiempo al orgullo, al egoísmo, a la ambición y a todas sus pasiones? ¿Son, acaso, sus discípulos aquellos que pasan días rogando, y, sin embargo, no son ni mejores, ni más caritativos, ni más indulgentes para sus semejantes? No, porque, como los fariseos, tienen la oración en los labios y no en el corazón. Con la forma pueden imponer a los hombres, pero no a Dios. En vano dirán a Jesús: "Señor, hemos profetizado, es decir, enseñado en vuestro nombre, - hemos comido y bebido con vos"; él responderá: "No sé quiénes sois; apartaos de mí los que obráis la iniquidad, vosotros que desmentís vuestras palabras con vuestras acciones, que calumniáis a vuestro prójimo, que despojáis a las viudas y cometéis adulterio; apartaos de mí, vosotros cuyo corazón destila la ira y la hiel, vosotros que derramáis la sangre de vuestros hermanos en mi nombre, que hacéis correr las lágrimas en vez de enjugarlas. Para vosotros habrá lágrimas y crujir de dientes, porque el reino de Dios es para aquellos que son dulces, humildes y caritativos. No esperéis doblar la justicia del Señor con la multiplicidad de vuestras palabras y de vuestras genuflexiones; el sólo camino que tenéis abierto para encontrar gracia ante El es la práctica sincera de la ley de amor y de caridad". Las palabras de Jesús son eternas, porque son la verdad. No sólo son la salvaguardia de la vida celeste, si que también la prenda de la paz, de la tranquilidad y de la estabilidad en las cosas de la vida terrestre; por esto todas las instituciones humanas, políticas, sociales, religiosas, que se apoyen en esas palabras, serán estables como la casa que se construye sobre la peña; los hombres las conservarán porque encontrarán en ellas su felicidad; pero aquellas que fueren su violación, serán como la casa construída en la arena; el viento de las revoluciones y el torrente del progreso las arrastrarán.
EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO – Allan Kardec.

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