quarta-feira, 30 de novembro de 2016

En la rilatoj kun la nevidebla mondo / NO TRATO COM O INVISÍVEL

En la rilatoj kun la nevidebla mondo
“Kaj li alvokis ilin, kaj parolis al ili parabole : Kiel povas Satano elpeli Satanon?” -  Jesuo / Marko, 3 : 23.
Tiu loko de la Evangelio estas ege klariga por la nuntempaj fratkunuloj, kiuj en la taskoj de la kristana Spiritismo klopodas helpi malfeliĉajn elkarniĝintojn trovi la ekvilibron sur la elaĉeta vojo.
Neniu atendu tujan sukceson, penante subteni tiujn kiuj devojiĝis senkonsilaj.
Estas neeble malbezoni la kunlaboron de l’ tempo, por ke la personoj de la homa tragedio klarigu al si la situacion, kaj kiom ni scias eĉ la apostoloj mem ne sukcesis tuj konvinki la konfuzitajn estulojn pri la reala danĝereco de ilia situacio. Tamen multon povas fari la disĉiplo sur la kampo de tiu priluma agado, se li ne alprenos sterilan sintenadon. Nuntempe kunuloj sindonaj al la servado ankoraŭ estas persekutataj de la malamikoj de la lumo, kiuj imputas al ili malluman kontrakton kun malicaj potencoj. La religia sektemo alnomas ilin partianoj de Satano, trudante al ili torturojn kaj humiligojn.
Sed tiujn samajn akuzojn kaj riproĉojn ĵetis sur la Dian Majstron la tiama organizita pastraro. Kuracante malsanulojn kaj obseditojn regatajn de pereigaj fortoj de la mallumo, Jesuo ricevis la titolon de sorĉisto, filo de Belzebuto. Tio ja estas signifoplena rememorigo, kiu kompreneble tre konsolos la novajn disĉiplojn.
Emmanuel / Chico Xavier.
        Libro: Vojo, Vero kaj Vivo, ĉapitro 146.
NO TRATO COM O INVISÍVEL
“E, chamando-os a si, disse-lhes por parábolas: Como pode Satanás expulsar Satanás?” - Jesus / MARCOS, capítulo 3, versículo 23.
Esta passagem do Evangelho é sumamente esclarecedora para os companheiros da atualidade que, nas tarefas do Espiritismo cristão, se esforçam por auxiliar desencarnados infelizes a se equilibrarem no caminho redentor.
Ninguém aguarde êxito imediato, ao procurar amparar os que se perderam na desorientação.
É impossível dispensar a colaboração do tempo para que se esclareçam as personagens das tragédias humanas e, segundo sabemos, nem mesmo os apóstolos conseguiram, de pronto, convencer as entidades perturbadas, quanto ao realismo de sua perigosa situação. Todavia, sem atitudes esterilizantes, muito pode fazer o discípulo no setor dessas atividades iluminativas. Na atualidade, companheiros devotados ao serviço ainda sofrem a perseguição dos adversários da luz, que lhes atribuem sombrio pacto com poderes perversos. O sectarismo religioso cognomina-os sequazes de Satanás, impondo-lhes torturas e humilhações.
No entanto, as mesmas objurgatórias e recriminações descabidas foram atiradas ao Mestre Divino pelo sacerdócio organizado de seu tempo. Atendendo aos enfermos e obsidiados, entregues a destrutivas forças da sombra, recebeu Jesus o título de feiticeiro, filho de Belzebu. Isso constitui significativa recordação que, naturalmente, infundirá muito conforto aos discípulos novos.
Livro: Caminho, Verdade e Vida, cap. 146.
Emmanuel / Chico Xavier.

Verdadero espiritista / True Spiritist / Veran spiritisto / verdadeiro espírita.

El que puede con razón calificarse de verdadero y sincero espiritista está en un grado superior de adelantamiento moral; el espíritu, que domina más completamente la materia, le da una percepción más clara del porvenir; los principios de la doctrina hacen vibrar en él las fibras que permanecen mudas en los primeros; en una palabra, "tienen el corazón enternecido"; su fé es también a toda prueba. El primero es como el músico que se conmueve por ciertos acordes, mientras el otro sólo comprende los sonidos. "Se reconocé el verdadero espiritista por su transformación moral y por los esfuerzos que hace para dominar sus malas inclinaciones", mientras el uno se complace en un horizonte limitado, el otro, que comprende alguna cosa mejor, se esfuerza en ir más allá y lo consigue siempre cuando para ello tiene una firme voluntad.
EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO – Allan Kardec.
The person who can be justifiably classified as a true and sincere Spiritist is to be found on a superior level of moral progress. The spirit of this person almost completely dominates their physical body, so giving them a clearer perception of the future. The principles of the doctrine, which leave many untouched, cause them to feel deep inner vibrations. In short, their heart is moved and this is what makes their faith unshakable. It is like a musician who is touched by only a few chords, whereas another person hears only sounds. The true Spiritist can be recognised by their moral transformation and by the efforts they employ in order to dominate their bad instincts. While one is content with a limited horizon, the other, who understands that better things exist, makes every effort to liberate himself and always manages to do this when their desire is strong and true.
THE GOSPEL ACCORDING TO SPIRITISM – Allan Kardec.
Kiun oni prave povas kvalifiki vera kaj sincera spiritisto, tiu troviĝas en pli alta grado da morala progreso; la Spirito regas pli plene la materion ĉe li kaj ĝuigas al li pli klaran percepton pri l' estonteco; la principoj de la doktrino ĉe li vibrigas fibrojn, kiuj restas inertaj ĉe l' unuaj; unuvorte, li estas tuŝita je la koro; tial lia fido estas neskuebla. Unu estas kiel la muzikisto, kiun emocias iuj akordoj, dum la aliaj aŭdas nur sonojn. Oni rekonas la veran spiritiston laŭ ties morala transformiĝo, laŭ la klopodoj, kiujn li faras, por subigi siajn malbonajn inklinojn; dum unu kontentiĝas per sia ĉirkaŭlimigita horizonto, la aliaj, kiu komprenas ion pli bonan, penas liberigi sin kaj ĉiam sukcesas, se nur li havas firman volon.
La Evangelio Laŭ Spiritismo – Allan Kardec.
Aquele que podemos, com razão, qualificar de verdadeiro e sincero espírita, encontra-se num grau superior de adiantamento moral. O Espírito já domina mais completamente a matéria e lhe dá uma percepção mais clara do futuro; os princípios da doutrina fazem vibrar-lhe as fibras, que nos outros permanecem mudas; numa palavra: foi tocado no coração, e por isso a sua fé é inabalável. Um, é como o músico que se comove com os acordes; o outro, apenas ouve os sons. Reconhece-se o verdadeiro espírita pela sua transformação moral, e pelos esforços que faz para dominar suas más inclinações. Enquanto um se compraz no seu horizonte limitado, o outro, que compreende a existência de alguma coisa melhor, esforça-se para se libertar, e sempre o consegue, quando dispõe de uma vontade firme.
O Evangelho Segundo o Espiritismo – Allan Kardec.

terça-feira, 29 de novembro de 2016

El hombre de bien / O Homem de Bem

El hombre de bien
3. El verdadero hombre de bien es el que practica la ley de justicia, de amor y de caridad en su más grande pureza. Si pregunta a su conciencia sobre sus propios actos, mira si ha violado esta ley; si no ha hecho daño, si ha hecho todo el bien "que ha podido", si ha despreciado voluntariamente alguna ocasión de ser útil, si alguien tiene quejas contra él; en fin, si ha hecho a otro lo que hubiera querido que hicieran por él.
Tiene fe en Dios, en su voluntad, en su justicia y en su sabiduría; sabe que nada sucede sin su permiso, y se somete en todas las cosas a su voluntad.
Tiene fe en el porvenir; por esto coloca los bienes espirituales sobre los temporales.
Sabe que todas las vicisitudes de la vida, todos los dolores, todos los desengaños, son pruebas o expiaciones y las acepta sin murmurar.
El hombre penetrado del sentimiento de caridad y de amor al prójimo hace bien por hacer bien, sin esperanza de recompensa; devuelve bien por mal, toma la defensa del débil contra el fuerte, y sacrifica siempre su interés a la justicia.
Encuentra su satisfacción en los beneficios que hace, en los servicios que presta, en las felicidades que reparte, en las lágrimas que enjuga y en los consuelos que da a los afligidos. Su primer impulso es pensar en los otros antes que pensar en sí, buscar el interés de los otros antes que el suyo propio. El egoísta, al contrario, calcula los provechos y las pérdidas de toda acción generosa.
Es bueno, humano y benévolo para con todo el mundo, sin excepción "de razas ni de creencias", porque mira a todos los hombres como hermanos.
Respeta en los demás todas las convicciones sinceras, y no anatematiza a los que no piensan como él.
En todas las circunstancias la caridad es su guía; dice que el que causa perjuicio a otro con palabras malévolas, que hiere la susceptibilidad de otro por su orgullo y desdén, que no retrocede ante la idea de causar una pena, una contrariedad, aun cuando sea ligera, pudiendo evitarlo, falta al deber de amor al prójimo y no merece la clemencia del Señor.
No tiene odio, ni rencor, ni deseo de venganza; a ejemplo de Jesús, perdona y olvida las ofensas y sólo se acuerda de los beneficios; porque sabe que él será perdonado, así como él mismo habrá perdonado.
Es indulgente para con las debididades de otro; porque sabe que él mismo necesita de indulgencia y se acuerda de aquellas palabras de Cristo: "Que el que esté sin pecado arroje la primera piedra".
No se complace en buscar los defectos de otro ni en ponerlos en evidencia. Si la necesidad le obliga, busca siempre el bien que puede atenuar el mal.
Estudia sus propias imperfecciones y trabaja sin cesar para combatirlas. Todos sus esfuerzos consisten en poder decir al día siguiente, que hay en él alguna cosa mejor que en la víspera.
Nunca procura hacer valer su imaginación ni su talento a expensas de otro; por el contrario, busca todas las ocasiones de hacer resaltar lo que es ventajoso para los demás.
No está envanecido por su fórtuna, ni por sus ventajas personales, porque sabe que todo lo que se le ha dado, puede perderlo.
Usa, pero no abusa de los bienes concedidos, porque sabe que es un depósito del cual deberá dar cuenta y que el empleo más perjudicial que pudiese hacer de ellos para sí mismo, es hacerlos servir para satisfacción de sus pasiones.
Si el orden social ha colocado a los hombres bajo su dependencia, les trata con bondad y benevolencia, porque son sus iguales delante de Dios; usa de su autoridad para moralizarles y no para abrumarles por su orgullo, evitando lo que puede hacer más penosa su posición subalterna.
El subordinado, por su parte, comprende los deberes de su posición y procura cumplirlos religiosamente. (Cap. XVII, nº 9).
El hombre de bien, en fin, respeta en su semejante todos los derechos que dan las leyes de la naturaleza como quisiera que se respetaran en él.
Esta no es la relación de todas las cualidades que distinguen al hombre de bien; pero cualquiera que se esfuerce en poseerlas, está en camino de poseer las demás.
EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO – Allan Kardec.
O Homem de Bem
3. O verdadeiro homem de bem é aquele que pratica a lei de justiça, de amor e caridade, na sua maior pureza. Se interroga a sua consciência sobre os próprios atos, pergunta se não violou essa lei, se não cometeu o mal, se fez todo o bem que podia, se não deixou escapar voluntariamente uma ocasião de ser útil, se ninguém tem do que se queixar dele, enfim, se fez aos outros tudo aquilo que queria que os outros fizessem por ele.
Tem fé em Deus, na sua bondade, na sua justiça e na sua sabedoria; sabe que nada acontece sem a sua permissão, e submete-se em todas as coisas à sua vontade.
Tem fé no futuro, e por isso coloca os bens espirituais acima dos bens temporais.
Sabe que todas as vicissitudes da vida, todas as dores, todas as decepções, são provas ou expiações, e as aceita sem murmurar.
O homem possuído pelo sentimento de caridade e de amor ao próximo faz o bem pelo bem, sem esperar recompensa, paga o mal com o bem, toma a defesa do fraco contra o forte e sacrifica sempre o seu interesse à justiça.
Encontra sua satisfação nos benefícios que distribui, nos serviços que presta, nas venturas que promove, nas lágrimas que faz secar, nas consolações que leva aos aflitos. Seu primeiro impulso é o de pensar nos outros, antes que em si mesmo, de tratar dos interesses dos outros, antes que dos seus. O egoísmo, ao contrário, calcula os proveitos e as perdas de cada ação generosa.
É bom, humano e benevolente para com todos, sem distinção de raças nem de crenças, porque vê todos os homens como irmãos.
Respeita nos outros todas as convicções sinceras, e não lança o anátema aos que não pensam como ele.
Em todas as circunstâncias, a caridade é o seu guia. Considera que aquele que prejudica os outros com palavras maldosas, que fere a suscetibilidade alheia com o seu orgulho e o seu desdém, que não recua à idéia de causar um sofrimento, uma contrariedade, ainda que ligeira, quando a pode evitar, falta ao dever do amor ao próximo e não merece a clemência do Senhor.
Não tem ódio nem rancor, nem desejos de vingança. A exemplo de Jesus, perdoa e esquece as ofensas, e não se lembra senão dos benefícios. Porque sabe que será perdoado, conforme houver perdoado.
É indulgente para as fraquezas alheias, porque sabe que ele mesmo tem necessidade de indulgência, e se lembra destas palavras do Cristo: "Aquele que está sem pecado atire a primeira pedra".
Não se compraz em procurar os defeitos dos outros, nem a pô-los em evidência. Se a necessidade o obriga a isso, procura sempre o bem que pode atenuar o mal.
Estuda as suas próprias imperfeições, e trabalha sem cessar em combatê-las. Todos os seus esforços tendem a permitir-lhe dizer, amanhã, que traz em si alguma coisa melhor do que na véspera.
Não tenta fazer valer nem o seu espírito, nem os seus talentos, às expensas dos outros. Pelo contrário, aproveita todas as ocasiões para fazer ressaltar as vantagens dos outros.
Não se envaidece em nada com a sua sorte, nem com os seus predicados pessoais, porque sabe que tudo quanto lhe foi dado pode ser retirado.
Usa mas não abusa dos bens que lhe são concedidos, porque sabe tratar-se de um depósito, do qual deverá prestar contas, e que o emprego mais prejudicial para si mesmo, que poderá lhes dar, é pô-los ao serviço da satisfação de suas paixões.
Se nas relações sociais, alguns homens se encontram na sua dependência, trata-os com bondade e benevolência, porque são seus iguais perante Deus. Usa sua autoridade para erguer-lhes a moral, e não para os esmagar com o seu orgulho, e evita tudo quanto poderia tornar mais penosa a sua posição subalterna.
O subordinado, por sua vez, compreende os deveres da sua posição e tem o escrúpulo de procurar cumpri-los conscienciosamente. (Ver cap. XVII, nº 9).
O homem de bem, enfim, respeita nos seus semelhantes todos os direitos que lhes são assegurados pelas leis da natureza, como desejaria que os seus fossem respeitados.
Esta não é a relação completa das qualidades que distinguem o homem de bem, mas quem quer que se esforce para possui-las, estará no caminho que conduz às demais.
Livro: O Evangelho Segundo o Espiritismo – Allan Kardec. 

segunda-feira, 28 de novembro de 2016

O Dever / Duty.

O Dever
7. O dever é a obrigação moral, primeiro para consigo mesmo, e depois para com os outros. O dever é a lei da vida: encontramo-lo nos mínimos detalhes, como nos atos mais elevados. Quero falar aqui somente do dever moral, e não do que se refere às profissões.
Na ordem dos sentimentos, o dever é muito difícil de ser cumprido, porque se encontra em antagonismo com as seduções do interesse e do coração. Suas vitórias não têm testemunhas, e suas derrotas não sofrem repressão. O dever íntimo do homem está entregue ao seu livre-arbítrio: o aguilhão da consciência, esse guardião da probidade interior, o adverte e sustenta, mas ele se mostra freqüentemente impotente diante dos sofismas da paixão. O dever do coração, fielmente observado, eleva o homem. Mas como precisar esse dever? Onde ele começa? Onde acaba? O dever começa precisamente no ponto em que ameaçais a felicidade ou a tranqüilidade do vosso próximo, e termina no limite que não desejaríeis ver transposto em relação a vós mesmos.
Deus criou todos os homens iguais para a dor; pequenos ou grandes, ignorantes ou instruídos, sofrem todos pelos mesmos motivos, a fim de que cada um pese judiciosamente o mal que pode fazer. Não existe o mesmo critério para o bem, que é infinitamente mais variado nas suas expressões. A igualdade em relação a dor é uma sublime previsão de Deus, que quer que os seus filhos, instruídos pela experiência comum, não cometam o mal desculpando-se com a ignorância dos seus efeitos.
O dever é o resumo prático de todas as especulações morais. É uma intrepidez da alma, que enfrenta as angústias da luta. É austero e dócil, pronto a dobrar-se às mais diversas complicações, mas permanecendo inflexível diante de suas tentações. O homem que cumpre o seu dever ama a Deus mais que as criaturas, e as criaturas mais que a si mesmo; é a um só tempo, juiz e escravo na sua própria causa.
O dever é o mais belo galardão da razão; ele nasce dela, como o filho nasce da mãe. O homem deve amar o dever, não porque ele o preserve dos males da vida, aos quais a humanidade não pode subtrair-se, mas porque ele transmite à alma o vigor necessário ao seu desenvolvimento.
O dever se engrandece e esplende, sob uma forma sempre mais elevada, em cada uma das etapas superiores da humanidade. A obrigação moral da criatura para com Deus jamais cessa, porque ela deve refletir as virtudes do Eterno, que não aceita um esboço imperfeito, mas deseja que a grandeza da sua obra resplandeça aos seus olhos. Lázaro – Paris, 1863.
O Evangelho segundo o Espiritismo – Allan Kardec, cap. XVII.
Duty.
7 . Duty is a moral obligation, firstly to ourselves and then to others. Duty is a law of life encountered in the smallest details as well as in the most elevated acts. Now I wish to speak only of moral duty and not of that duty which refers to the professions.
Within the order of sentiments, duty is a very difficult one to fulfill because it finds itself in antagonism with the seductions of interest and of the heart. Its victories have no witnesses and its failures suffer no repressions. Man's intimate duty is left to his free-will. The pressure of Man's conscience, this guardian of interior integrity, alerts and sustains him, but shows itself frequently impotent against the deceptions of passion. Duty of the heart, when faithfully observed, elevates Man, but how can we define it with exactitude? Where does duty begin? Where does it end? Duty begins exactly at the point where the happiness or tranquility of our neighbour is threatened, and therefore terminates at the limit we would not wish to be passed in relation to ourselves.
God has created all men equal in relation to pain; whether we be small or great, ignorant or educated, we all suffer for the same motives so that each one may judge in clear consciousness the evil that can be done. With reference to goodness, in its infinite variety of expressions, the criterion is not the same. Equality in the face of pain is God's sublime providence. He desires that all of His children, being instructed through their common experiences, should not practise evil with the excuse of not knowing its effects.
Duty is a practical summary of all moral speculation; it is the bravery of the soul which faces the anguishes of battle. It is both austere and mild, ready to adapt itself to the most diverse complications while maintaining inflexibility before temptations. The man who fulfils his duty loves God more than his fellow beings and loves his fellow beings more than himself It is at one and the same time judge and slave in its own cause.
Duty is the most beautiful laurel of reason, and is born of it as a child is born of its mother. Man should love duty, not because it protects him from the evils of life from which humanity cannot escape, but because it transmits vigour to the soul, which it needs so as to be able to develop.
Duty grows and irradiates under a constantly more elevated form in each of the superior stages of humanity. A person's moral obligations towards God never cease, They must reflect the eternal virtues, which do not accept imperfect outlines, because He wishes the grandeur of His work always to be resplendent before their eyes. - LAZARUS (Paris, 1863).
THE GOSPEL ACCORDING TO SPIRITISM – Allan Kardec,  CHAPTER 17.

Caracteres de la perfección / Caracteres da Perfeição

Caracteres de la perfección
1. Mas yo os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen: y rogad por los que os persiguen y calumnian. - Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? - Y si saludáreis tan solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen esto mismo los gentiles? -"Sed, pues, vosotros perfectos, así como vuestro Padre celestial es perfecto". (San Mateo, cap. V, v. 44, 46, 47 y 48.)
2. Puesto que Dios posee la perfección infinita en todas las cosas, esta máxima: "Sed, pues, vosotros perfectos, así como vuestro Padre celestial es perfecto", tomada literalmente supondría la posibilidad de alcanzar la perfección absoluta. Si le fuese dable a la criatura el ser también perfecta como el Criador, sería igual a El, lo que es inadmisible. Pero los hombres a quienes se dirigía Jesús no hubieran comprendido esta diferencia, y por eso se limita a presentarles un modelo y les dice que se esfuercen en conseguirlo.
Es, pues, preciso entender por estas palabras la perfección relativa de la que la Humanidad es susceptible y que más la aproxima a la Divinidad. ¿En qué consiste esta perfección? Jesús lo dijo: "Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen, rogad por los que os persiguen y calumnian". El enseña con esto que la esencia de la perfección es la caridad en su más alta acepción, porque abraza la práctica de todas las demás virtudes.
En efecto, si se observan los resultados de todos los vicios y aun los simples efectos, se reconocerá que no hay uno siquiera que no áltere más o menos el sentimiento de la caridad, porque todos tienen su principio en el egoísmo y en el orgullo, que son su negación, porque todo aquello que excita el sentimiento de la personalidad, destruye, o al menos debilita, los elementos de la verdadera caridad, que son la benevolencia, la indulgencia, la abnegación, y el afecto. El amor al prójimo llevado hasta el amor de sus enemigos, no pudiéndose unir con ningún defecto contrario a la caridad, es, por lo mismo, indicio de mayor o menor superioridad moral; de donde se sigue que el grado de la perfección está en razón de la extensión de este amor; por esto Jesús, después de haber dado a sus discípulos las reglas de caridad en lo que tienen de más sublime, les dijo: "Sed, pues, vosotros perfectos, así como vuestro padre celestial es perfecto".
EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO - Allan Kardec, CAPÍTULO XVII.
Caracteres da Perfeição – ESE – Allan Kardec.
1. Mas eu vos digo: Amai os vossos inimigos, fazei o bem aos que vos tem ódio, e orai pelos que vos perseguem e caluniam. Para serdes filhos de vosso Pai que está nos céus; o qual faz nascer o seu sol sobre bons e maus, e vir chuva sobre justos e injustos. Por que se vós não amais senão os que vos amam, que recompensas haveis de ter? Não fazem os publicanos também o mesmo? E se vós saudardes somente os vossos irmãos, que fazeis nisso de especial? Não fazem também assim os gentios? Sede vós logo perfeitos, como também vosso Pai celestial é perfeito. (Mateus, V: 44-48).]
2. Desde que Deus possui a perfeição infinita em todas as coisas, esta máxima: "Sede perfeitos, como vosso Pai celestial é perfeito", tomada ao pé da letra, faria supor a possibilidade de atingirmos a perfeição absoluta. Se fosse dado à criatura ser tão perfeita quanto o seu próprio Criador, ela o igualaria, o que é inadmissível. Mas os homens aos quais Jesus se dirigia não teriam compreendido essa questão. Ele se limitou, portanto, a lhes apresentar um modelo e dizer que se esforçassem para atingi-lo.
Devemos, pois, entender, por essas palavras, a perfeição relativa de que a humanidade é suscetível, e que mais pode aproximá-la da Divindade. Mas em que consiste essa perfeição? Jesus mesmo o disse "Amai os vossos inimigos, fazei o bem aos que vos têm ódio, e orai pelos que vos perseguem e caluniam". Com isso, mostra que a essência da perfeição é a caridade, na sua mais ampla acepção, porque ela implica a prática de todas as outras virtudes.
Com efeito, se observarmos o resultado de todos os vícios, e mesmo dos simples defeitos, reconheceremos que não há nenhum que não altere mais ou menos o sentimento de caridade, porque todos nascem do egoísmo e do orgulho, que são a sua negação. Porque tudo o que excita exageradamente o sentimento da personalidade destrói ou quando nada, enfraquece os princípios da verdadeira caridade, que são: a benevolência, a indulgência, o sacrifício e o devotamento. O amor do próximo, estendido até o amor dos inimigos, não podendo aliar-se com nenhum defeito contrário à caridade, é sempre, por isso mesmo, o indício de uma superioridade moral maior ou menor. Do que resulta que o grau de perfeição está na razão direta da extensão do amor ao próximo. Eis porque Jesus, depois de haver dado a seus discípulos as regras da caridade, no que ela tem de mais sublime, lhes disse: "Sede logo perfeitos, como também vosso Pai celestial é perfeito".
O Evangelho Segundo o Espiritismo – Allan Kardec, cap. XVII.

sexta-feira, 25 de novembro de 2016

Kiun vi sekvas? / A Quem Segues?

Kiun vi sekvas? – Emmanuel
“Sed vi ne tiel lernis Kriston.” – Paŭlo / EFESANOJ, 4 : 20 .
La homo kompreneble renkontos survoje diversajn sugestojn. Ne nur el la materia sfero venos al li certaj inspiroj, lin emigantaj al forlaso de la plej noblaj realigoj. Ankaŭ la nevidebla sfero apuda al la rondo de liaj pensoj povas liveri al li certajn perspektivojn nekonformajn al la altaj devoj entenataj en la vivo mem.
En la konsiderado de tiu problemo, la sinceraj disĉiploj komprenas la bezonon centri sian konduton en Jesuo Kristo, kaj la forgeso de tiu imperativo povas estigi la plej grandajn konfuzojn.
La disĉiploj malpli fidelaj al la instruoj de la Majstro kredas, ke ili povas servi al du sinjoro, kaj kelkfoje ili eĉ konsentas la eblecon kontentigi ĉiujn frenezajn impulsojn de la sensoj sen perdo de la anima paco. Sian pravigon ili serĉas en novaj doktrinoj naskitaj de la sciencaj novaĵoj de la jarcento kaj ĉe certaj pseudofilozofoj, trovalorigantaj la instinktojn ; sed veninte al tiu punkto, ili nepre atendu plej grandajn falojn, ĉar la bezono de spirita edifado daŭre restas viva kaj pli kaj pli urĝega. Ili ja povos serĉi apogon ĉe la asertoj de la pretendemaj scienculoj de la mondo, sed ne tiel instruis Jesuo.
Emmanuel / Chico Xavier.
Libro: Vojo, Vero kaj Vivo, ĉapitro 159.
A Quem Segues?
“Mas vós não aprendestes assim a Cristo.” – Paulo / EFÉSIOS, capítulo 4, versículo 20.
O homem, como é natural, encontrará diversas sugestões no caminho. Não somente do plano material receberá certos alvitres tendentes a desviá-lo das realizações mais nobres. A esfera invisível, imediata ao circulo de suas cogitações, igualmente pode oferecer-lhe determinadas perspectivas que se não coadunam com os deveres elevados que a existência implica em si mesma.
Na consideração desse problema, os discípulos sinceros compreendem a necessidade de sua centralização em Jesus-Cristo. Quando esse imperativo é esquecido, as maiores perturbações podem ocorrer.
O aprendiz menos centralizado nos ensinos do Mestre acredita que pode servir a dois senhores e, por vezes, chega a admitir que é possível atender a todos os desvairamentos dos sentidos, sem prejudicar a paz de sua alma. Justificam-se, para isso, em doutrinas novas, filhas das novidades científicas do século; valem-se de certos filósofos improvisados que conferem demasiado valor aos instintos; mas, chegados a esse ponto, preparem-se para os grandes fracassos porque a necessidade de edificação espiritual permanece viva e cada vez mais imperiosa. Poderão recorrer aos conceitos dos pretensos sábios do mundo, entretanto, Jesus não ensinou assim.
Livro: Caminho, Verdade e Vida, cap. 159.
Emmanuel / Chico Xavier.

Sexos en los Espíritus / Sex in Spirits / Sessi fra gli Spiriti / Sekso de la Spiritoj

202. Cuando se es Espíritu ¿se prefiere encarnar en el cuerpo de un hombre o en el de una mujer?
- Esto importa poco al Espíritu. Depende de las pruebas por las que tenga que pasar. Los Espíritus encarnan en hombres o mujeres, pues no poseen sexo. Como deben progresar en todos sentidos, cada sexo, así como cada posición social, les ofrece pruebas y deberes particulares y la ocasión de cosechar experiencias. El que hubiera sido siempre hombre sólo sabría lo que saben los hombres.
El Libro de los Espíritus – Allan Kardec.
202. Does a spirit, when existing in the spirit-world, prefer to be incarnated as a man or as a woman?
That is a point in regard to which a spirit is indifferent, and which is always decided in view of the trials which he has to undergo in his new corporeal life. Spirits incarnate themselves as men or as women, because they are of no sex and, as it is necessary for them to develop themselves in every direction, both sexes. as well as every variety of social position. furnish them with special trials and duties, and with the opportunity of acquiring experience. A spirit who had always incarnated itself as a man would be only known by men, and vice versa.
THE SPIRITS’ BOOK – Allan Kardec.
202 - Lo Spirito errante preferisce incarnarsi nel corpo di un uomo o di una donna?
Risposta: Una tal cosa poco importa allo Spirito: essa dipende dalla prova che deve subire. Kardec: Gli Spiriti si incarnano ora come uomini ora come donne, poiché, dovendo progredire in tutto, ogni sesso, ogni condizione sociale, offre loro speciali prove e doveri ed occasioni di acquistare esperienza. Chi fosse sempre uomo non saprebbe altro se non ciò che deve sapersi dagli uomini.
IL LIBRO DEGLI SPIRITI - Allan Kardec
202. Ĉu, kiam la Spirito estas nur Spirito, li preferas eniĝi en korpon de viro aŭ en tiun de virino?
Tio malmulte tuŝas la Spiriton: ĝi dependas de la provoj, kiujn li devas elporti. La Spiritoj enkarniĝas en virojn aŭ virinojn pro tio, ke ili ne havas sekson; ĉar ili devas progresi en ĉiuj direktoj, tial ĉiu sekso, ĉiu socia pozicio havigas al ili provojn kaj devojn apartajn, kaj okazojn akiri sperton. Tiu, kiu estus ĉiam viro, scius nur tion, kio koncernas viron.
La Libro de la Spiritoj - Allan Kardec.

quinta-feira, 24 de novembro de 2016

Ni posedas, kion ni donas / Possuímos o que damos

Ni posedas, kion ni donas – Emmanuel.
“Pli feliĉe estas doni ol ricevi.” – Paŭlo /  LA AGOJ, 20 : 35.
Kiam oni mencias tiun evangelian lokon, kiu rigardas la agon doni kiel pli grandan feliĉon, ol la agon ricevi, preskaŭ ĉiuj lernantoj de la Bona Novaĵo pensas pri la vorto “mono”.
Sendube, koncerne la materiajn havaĵojn, estas ĉiam pli ĝoje helpi ol ricevi helpon, sed oni nepre ne forgesu la spiritajn havaĵojn, kiuj, radiate de ni mem, plialtigas la kvaliton kaj la intensecon de la feliĉo sur nia vojo.
Kiu donas, tiu rikoltas la ĝojon vidi la multobligon de la dono.
Proponante ĝentilecon, vi instigos al plantado de frateco.
Disdonante la benon de l’ pardono, vi fortikigos la justecon.
Donacante bonkorecon, vi kreskigos la konfidon.
Donante vian bonan ekzemplon, vi certigos la noblecon de karaktero.
La Kreinto havigas al la Kreitaro la rimedojn de Sia Kreaĵo, por ke ĉi tiuj, senĉese transdonataj, multobliĝu en la Senfino.
La Ĉielo vin helpos laŭ tio, kiel vi helpas sur la Tero.
Ni posedas, kion ni donas.
Vi do ne forgesu, ke vi estas administranto de via nuna ekzistado.
Havigu al via proksimulo ion pli ol vian monon. Donu ankaŭ vian Ameman intereson, vian sanon, vian ĝojon kaj vian tempon ; tiel vi vere ekposedos la sublimajn donacojn de amo, de ekvilibro, de feliĉo kaj de paco, hodiaŭ kaj morgaŭ, en ĉi tiu mondo kaj en la eterna vivo.
Emmanuel / Chico Xavier.
Libro: Viva Fonto, ĉapitro 117.
Possuímos o que damos - Emmanuel
“É mais bem­aventurado dar do que receber.” – Paulo / Atos dos Apóstolos, 20:35.
Quando alguém se refere à passagem evangélica que considera a ação de dar mais alta bem-­aventurança que a ação de receber quase todos os aprendizes da Boa Nova se recordam da palavra “dinheiro”.
Sem dúvida, em nos reportando aos bens materiais, há sempre mais alegria em ajudar que em ser ajudado, contudo, é imperioso não esquecer os bens espirituais que, irradiados de nós mesmos, aumentam o teor e a intensidade da alegria em torno  de nossos passos.
Quem dá recolhe a felicidade de ver a multiplicação daquilo que deu.
Oferece a gentileza e encorajarás a plantação da fraternidade.
Estende a bênção do perdão e fortalecerás a justiça.
Administra a bondade e terás o crescimento da confiança.
Dá o teu bom exemplo e garantirás a nobreza do caráter.
Os recursos da Criação são distribuídos pelo Criador com as Criaturas, a fim de que em doação permanente se multipliquem ao Infinito.
Serás ajudado pelo Céu, conforme estiveres ajudando na Terra.
Possuímos aquilo que damos.
Não te esqueças, pois, de que és mordomo da vida em que te encontras.
Cede ao próximo algo mais que o dinheiro de que possas dispor.
Dá também teu  interesse afetivo tua saúde, tua alegria e teu  tempo e, em verdade, entrarás na posse dos sublimes dons do amor, do equilíbrio, da felicidade e da paz, hoje e amanhã, neste mundo e na vida eterna.
Livro: Fonte Viva, cap. 117.
Emmanuel / Chico Xavier.

quarta-feira, 23 de novembro de 2016

Forlasi sian patron, sian patrinon kaj siajn infanojn / Dejar a su padre, a su madre y a sua hijos

Forlasi sian patron, sian patrinon kaj siajn infanojn
4. Kaj ĉiu, kiu forlasis domojn aŭ fratojn aŭ fratinojn aŭ patron aŭ patrinon aŭ infanojn aŭ kampojn pro mia. nomo, ricevos multoble kaj heredos eternan vivon. (Mateo, 19: 29)
5. Kaj Petro diris: Jen ni forlasis niajn propraĵojn, kaj sekvis vin. Kaj li diris al ili: Vere mi diras al vi: Estas neniu, kiu forlasis domon aŭ edzinon aŭ fratojn aŭ gepatrojn aŭ infanojn pro la regno de Dio, kaj kiu ne ricevos multoble en ĉi tiu tempo, kaj en la venonta mondo vivon eternan. (Luko, 18: 28-30)
6. Kaj ankoraŭ alia diris: mi vin sekvos, Sinjoro; sed unue permesu al mi adiaŭi tiujn, kiuj estas en mia domo. Sed Jesuo diris al li: Neniu, metinte sian manon al la plugilo kaj rigardante malantaŭen, taŭgas por la regno de Dio. (Luko, 9: 61-62)
Ne diskutante pri vortoj, tie ĉi oni devas serĉi la penson, kiu evidente estis jena: "La interesoj de l' estonta vivo pli gravas, ol ĉiaj interesoj kaj ĉiaj konsideroj de la homoj", ĉar tiu ĉi penso estas konsenta kun la esenco de la doktrino de Jesuo, dum la ideo de forlaso de sia familio estus malkonfeso de tiu doktrino.
Cetere, ĉu ni ne havas, sub la okuloj, ekzemplon de aplikado de tiuj maksimoj en la ofero de l' interesoj kaj de la familiaj ligiloj por la patrujo? Ĉu oni riproĉas iun, ke li forlasas sian patron, sian patrinon, siajn fratojn,
sian edzinon, siajn infanojn, por marŝi defende de sia lando? Kontraŭe, ĉu oni ne kalkulas kiel meriton, ke li sin forŝiras de la hejma dolĉa komforto, de l' amikaj ĉirkaŭprenoj, por plenumi devon? Ekzistas do iuj devoj, kiuj superas aliajn devojn. Ĉu la leĝo ne trudas al junulino la devon forlasi siajn gepatrojn, por sekvi sian edzon? En la mondo svarmas okazoj, kiam la plej doloraj disiĝoj estas necesaj; sed la amo ne rompiĝas pro tiu; aparteco ne malgrandigas la respekton, nek la prizorgadon, kiujn ŝuldas filo al siaj gepatroj, kaj ankaŭ ne la koralligitecon de gepatroj al siaj filoj. Oni vidas do, ke, eĉ se akceptitaj laŭvorte, escepte de la vorto malami, tiuj vortoj ne estas la neigo de l' instruo, kiu ordonas honori sian patron kaj sian patrinon, nek de la sento de patra amo, kaj des pli prave, se oni prenas ilin laŭ la spirito. Tiuj vortoj celis per hiperbolo montri, kiel grava estas por la homo zorgi pri sia estonta vivo. Cetere ili certe estis malpli tranĉaj ĉe popolo kaj en epoko, kiam, pro la kutimoj, la ligiloj de familio estis malpli fortikaj, ol ĉe civilizacio morale pli progresinta; tiuj ligiloj, pli malfortaj ĉe primitivaj popoloj, streĉiĝas laŭ la elvolviĝo de la sentokapablo kaj de la morala sento. La disiĝo mem estas necesa ankaŭ al la progreso; la familioj estas kiel la rasoj; ili degeneras, se ili kunmiksiĝas, se ili ne estas engreftataj unuj en aliajn; tiu estas natura leĝo en la intereso, tiel de la morala, kiel de la materiala progreso. La aferoj estas rigardataj tie ĉi nur el surtera vidpunkto; Spiritismo igas nin vidi de pli alte, montrante, ke la veraj ligiloj de amo estas tiuj de la spirito, kaj ne tiuj de la korpo; ke la spiritaj ligiloj ne rompiĝas, ĉu per la disiĝo, ĉu per la morto mem de la korpo; ke ili plifortiĝas en la spirita vivo per la puriĝo de la Spirito: konsola vero, el kiu la homo ĉerpas grandan forton, por elteni la alternaĵojn de la vivo. (Ĉ. IV, § 18; æ. XIV, § 8. ).
         La Evangelio Laŭ Spiritismo – Allan Kardec.
         Dejar a su padre, a su madre y a sua hijos
4. Y cualquiera que dejare, casa o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierra por mi nombre, recibirá ciento por uno y poseerá la vida eterna. (San Mateo, cap. XIX, v. 29).
5. Y dijo Pedro: Bien ves que nosotros hemos dejado todas las cosas y te hemos seguido. - El les dijo: En verdad os digo, que ninguno hay que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujeres, o hijos por el reino de Dios, - que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna. (San Lucas, cap. XVIII, v. 28, 29 y 30).
6. Y otro le dijo: Te seguiré, Señor, mas primeramente déjame ir a dar disposición de lo que tengo en mi casa. - Jesús le dijo: Ninguno que pone su mano en el arado y mira atrás, es apto para el de Dios. (San Lucas, cap. XI, v. 61 y 62.)
Sin discutir las palabras, es preciso buscar aquí el pensamiento, que evidentemente era éste: "Los intereses de la vida futura sobrepujan a todos los intereses y a todas las consideraciones humanas, porque está conforme con el fondo de la doctrina de Jesús, mientras que la idea de renunciar a la familia seria la negación.
¿Acaso no tenemos a la vista la aplicación de estas máximas, en el sacrificio de los intereses y de los efectos de familia por la patria? ¿Se vitupera a un hijo porque deja a sus padres, a sus hermanos, a su mujer y a sus hijos, para marchar en defensa de su país? ¿No se le atribuye, por el contrario, un mérito por abandonar las comodidades del hogar doméstico, los lazos de la amistad, para cumplir con un deber? Hay, pues, deberes mayores unos que otros. ¿No impone la ley la obligación a la hija de dejar a sus padres para seguir a su esposo? El mundo está lleno de casos en que las más penosas separaciones son necesarias, pero no por eso se rompen los afectos; el alejamiento no disminuye ni el respeto ni la solicitud que se debe a los padres, ni la ternura por los hijos. Se ve, pues, que aun tomadas literalmente, a excepción de la palabra "aborrecer", aquellas no son negación del mandamiento que prescribe honrar padre y madre, ni el sentimiento de ternura paternal, mayormente si en ellas se busca el sentido propio. Estas palabras tenían por objeto enseñar, por medios de un hipérbole, cuán imperioso era el deber de ocuparse de la vida futura. Por otra parte, poco podían ofender a un pueblo y en una época en que, a consecuencia de las costumbres, los lazos de la familia tenían menos fuerza que una civilización moral más avanzada; más débiles estos lazos en los pueblos primitivos, se fortifican con el desarrollo de la sensibilidad y del sentido moral. La separación es, asimismo, necesaria para el progreso; sucede en las familias como en las razas, que se bastardean si no hay cruzamiento y si no se injertan las unas con las otras; es una ley de la naturaleza, tanto en interés del progreso moral como físico.
Aquí las cosas se miran desde el punto de vista terrestre; el Espiritismo nos las hace ver de más alto enseñándonos que los verdaderos lazos de afecto son los del Espíritu y no los del cuerpo; que estos lazos no se rompen ni por la separación, ni aun por la muerte del cuerpo, y que se fortifican en la vida espiritual por la purificación del espíritu; verdad consoladora que da gran fuerza para sobrellevar las vicisitudes de la vida. (Cap. IX, número 18; cap. XIV, Nº 8).
EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO – Allan Kardec.

terça-feira, 22 de novembro de 2016

Kion mi faru? / Que farei? - Emmanuel

Kion mi faru? – Emmanuel.
“Kion mi faru?” – Paŭlo / LA AGOJ, 22 : 10.
Miloj da kamaradoj alproksimiĝas al la Evangelio por la malnova
kulto al la malpenemo.
Kiel mi regos? - unuj demandas.
Kiel mi ripozos? - demandas aliaj.
Kaj multiĝas la petoj, strangaj, riproĉindaj, nekompreneblaj . . .
Estas tiuj petantaj pri trivialaj refreŝigoj de la karno ; tiuj plendantaj pri nemeritaj korinklinoj ; tiuj sopirantaj al nekonfeseblaj negocoj ; kaj tiuj postulantaj rimedojn por malhelpi la konstruadon de paco kaj bono.
La demando de la apostolo Paŭlo, ĝuste en la momento kiam li ricevas la gracon de la Dia Ĉeesto, staras kiel modelo por ĉiuj lernantoj kaj
sekvantoj de la Bona Novaĵo.
La granda laboristo de la Revelacio ne petas translokiĝon al la Ĉielo, nek dekliniĝas al sugestoj pri favorado al sia intima rondo. Li ne petegas pri formeto de respondecoj, nek evitas la devon bataladi.
- Kion mi faru? - li demandas Jesuon, komprenante necesan sia penado.
Kaj la Majstro ordonas al li leviĝi por la semado de lumo kaj amo per la ofero de si mem.
Se vi estis vokita al la fido, ne turnu vin al la Dia Mentoro kun petegoj pri privilegioj kaj favoroj, kiuj vin restigus ĉe spirita stagnado.
Ni serĉu kun la Sinjoro la servadon, kiun al ni difinas lia Senlima Bonkoreco, kaj ni tiel venke marŝos al la sublima renoviĝo.
Emmanuel / Chico Xavier.
Libro: Viva Fonto, ĉapitro 112.
Que farei? 
“Que farei?” - Paulo / Atos dos Apóstolos, 22:10. 
Milhares de companheiros aproximam-se do Evangelho para o culto  inveterado ao comodismo.
Como dominarei? — interrogam alguns.
Como descansarei? — indagam outros.
E os rogos se multiplicam, estranhos, reprováveis, incompreensíveis...
Há quem peça reconforto barato na carne, quem reclame afeições indébitas, quem suspire por  negócios inconfessáveis e quem exija recursos para dificultar o  serviço da paz e do bem.
A pergunta do apóstolo Paulo, no justo momento em que se vê agraciado  pela Presença Divina, é padrão para todos os aprendizes e seguidores da Boa Nova.
O grande trabalhador da Revelação não pede transferência da Terra para o  Céu e nem descamba para sugestões de favoritismo ao seu círculo pessoal.
Não roga isenção de responsabilidade, nem foge ao dever da luta.
­ Que farei? ­ disse a Jesus, compreendendo o impositivo do esforço que lhe cabia.
E o Mestre determina que o companheiro se levante para a sementeira de luz e de amor, através do próprio sacrifício.
Se foste chamado à fé, não recorras ao Divino Orientador suplicando  privilégios e benefícios que justifiquem tua permanência na estagnação espiritual.
Procuremos com o Senhor o serviço que a sua Infinita Bondade nos reserva e caminharemos, vitoriosos, para a sublime renovação.
Livro: Fonte Viva, cap. 112.
Emmanuel / Chico Xavier.

Código penal de las penas futuras / Código Penal da Vida Futura (1)

Código penal de las penas futuras
El Espiritismo no viene, pues, con su autoridad privada, a formular un código de fantasía. Su ley, respecto al porvenir del alma, deducida de las observaciones tomadas de los hechos, puede resumirse en los puntos siguientes:
1. El alma o espíritu sufre en la vida espiritual las consecuencias de todas las imperfecciones de que no se ha despojado durante la vida corporal. Su estado dichoso o desgraciado es inherente al grado de su depuración o de sus imperfecciones.
2. La dicha perfecta es inherente a la perfección, es decir, a la depuración completa del espíritu. Toda imperfección es a la vez una causa de sufrimiento y de goce, de la misma manera que toda cualidad adquirida es una causa de goce y atenuación de los sufrimientos:
3. “No hay una sola imperfección del alma que no lleve consigo sus consecuencias molestas e inevitables, ni buena cualidad que no sea origen de un goce.”
La suma de penas es, de este modo, proporcional a la suma de imperfecciones, de la misma manera que la suma de goces está en razón de la suma de buenas cualidades.
El alma que tiene, por ejemplo, diez imperfecciones, sufre más que la que tiene tan sólo tres o cuatro. Cuando de estas diez imperfecciones no le quede más que la cuarta parte o la mitad, sufrirá menos. Y cuando no le quede ninguna ya no sufrirá y será enteramente dichosa. Así sucede en la Tierra con aquel que, teniendo muchas enfermedades, sufre más que el que no tiene más que una o el que no tiene ninguna. Por la misma razón, el alma que posee diez cualidades tiene más goces que la que posee menos.
4. En virtud de la ley del progreso, teniendo el alma la posibilidad de adquirir el bien que le falta y de deshacerse de lo malo que tiene según sus esfuerzos y voluntad, se deduce que el porvenir no está cerrado a ninguna criatura. Dios no repudia a ninguno de sus hijos, recibiéndolos en su seno a medida que alcanzan la perfección, y dejando así a cada uno el mérito de sus obras.
5. El sufrimiento, siendo inherente a la imperfección, como el goce lo es a la perfección, el alma lleva consigo misma su propio castigo en todas partes donde se encuentre. No hay necesidad para eso de un lugar circunscrito. Donde hay almas que sufren está el infierno, así como el cielo está en todas partes donde hay almas dichosas.
6. El bien y el mal que se hace son producto de las buenas y malas cualidades que se poseen. No hacer el bien cuando se está en disposición de hacerlo es resultado de una imperfección. Si toda imperfección es una causa de sufrimiento, el espíritu debe sufrir no sólo por todo el mal que ha hecho, sino también por todo el bien que pudo hacer y no hizo durante su vida terrestre.
7. El espíritu sufre por el mismo mal que hizo, de modo que estando su atención incesantemente dirigida sobre las consecuencias de este mal, comprende mejor los inconvenientes y es incitado a corregirse de él.
8. Siendo infinita la justicia de Dios, lleva una cuenta rigurosa del bien y del mal. Si no hay una sola mala acción, un solo mal pensamiento que no tenga sus consecuencias fatales, no hay una sola buena acción, un solo movimiento bueno del alma, el más ligero mérito, en una palabra, que sea perdido, aun en los más perversos, porque constituye un principio de progreso.
9. Toda falta cometida, todo mal realizado es una deuda que se ha contraído y que debe ser pagada. Si no lo es en una existencia lo será en la siguiente o siguientes, porque todas las existencias son solidarias las unas con las otras. Aquel que ha pagado en la existencia presente, no tendrá que pagar por segunda vez.
10. El espíritu sufre la pena de sus imperfecciones, bien en el mundo espiritual o bien en el mundo corporal. Todas las miserias y vicisitudes que se sufren en la vida corporal son consecuencia de nuestras imperfecciones o expiaciones de faltas cometidas, ya sea en la existencia presente o en las precedentes.
Por la naturaleza de los sufrimientos y de las vicisitudes que acontecen en la vida corporal se puede juzgar la naturaleza de las faltas cometidas en una anterior existencia, y las imperfecciones causantes de ellas. (...)
EL CIELO Y EL INFIERNO – Allan Kardec.
Código Penal da Vida Futura
O Espiritismo não se apóia, pois, numa autoridade de natureza particular para formular um código fantasioso. Suas leis, no que toca ao futuro da alma são deduzidas de observações positivas sobre os fatos e podem ser resumidas da maneira seguinte:
1º) A alma ou Espírito sofre na vida espiritual as conseqüências de todas as imperfeições de que não se libertou durante a vida corpórea. Seu estado feliz ou infeliz é inerente ao grau de sua depuração ou das suas imperfeições.
2º) A felicidade perfeita é inerente à perfeição, quer dizer à purificação completa do Espírito. Toda imperfeição é ao mesmo tempo uma causa de sofrimento e de privação de ventura, da mesma maneira que toda qualidade adquirida é uma causa de ventura e de atenuação dos sofrimentos.
3º) Não há uma só imperfeição da alma que não acarrete conseqüências desagradáveis, inevitáveis, e não há uma só qualidade boa que não seja fonte de ventura. A soma das penas é assim proporcional à soma das imperfeições, como a dos gozos é proporcionada à soma das boas qualidades.
A alma que tiver, por exemplo, dez imperfeições, sofrerá mais do que aquela que tiver apenas três ou quatro. Quando dessas dez imperfeições só lhe restarem um quarto ou a metade, ela sofrerá menos, e quando nada mais restar, ela nada sofrerá, sendo perfeitamente feliz. É como acontece na Terra: aquele que sofre de muitas doenças padece mais do que o que sofre apenas de uma ou não tem nenhuma. Pela mesma razão, a alma que possui dez qualidades boas goza de mais felicidade que a outra que possui menos.
4º) Em virtude da lei do progresso, tendo cada alma a possibilidade de conquistar o bem que lhe falta e libertar-se do que possui de mal, segundo os seus esforços e a sua vontade, resulta que o futuro está aberto para qualquer criatura. Deus não repudia nenhum de seus filhos. Ele os recebe em seu seio à medida que eles atingem a perfeição, ficando assim a cada um o mérito das suas obras.
5º) O sofrimento sendo inerente à imperfeição, como a felicidade é inerente à perfeição, a alma leva em si mesma o seu próprio castigo onde quer que se encontre. Não há pois necessidade de um lugar circunscrito para ela. O inferno está assim por toda a parte, onde quer que existam almas sofredoras, como o céu está por toda a parte, onde quer que as almas sejam felizes.
6º) O bem e o mal que praticamos são resultados das boas e das más qualidades que possuímos. Não fazer o bem que se pode fazer é uma prova de imperfeição. Se toda a imperfeição é fonte de sofrimento, o Espírito deve sofrer não só por todo o mal que tenha feito, mas também por todo o bem que podia fazer e que não fez durante a sua vida terrena.
7º) O Espírito sofre segundo o que fez sofrer, de maneira que sua atenção estando incessantemente voltada para as conseqüências desse mal, ele compreende melhor os inconvenientes do seu procedimento e é levado a se corrigir.
8º) A justiça de Deus sendo infinita, todo o mal e todo o bem são rigorosamente levados em conta. Se não há uma única ação má, um só mau pensamento que não tenha conseqüências fatais, também não há uma única ação boa, um só bom movimento da alma, numa palavra, o mais ligeiro mérito que fique perdido. E isso, mesmo entre os mais perversos, porque representam um começo de progresso.
9º) Toda falta que se comete, todo mal praticado é uma dívida contraída e que tem que ser paga. Se não for nesta existência, será na próxima ou nas seguintes, porque todas as existências são solidárias entre si. Aquilo que se paga na existência presente não será cobrado na seguinte.
10º) O Espírito sofre de acordo com as suas imperfeições, seja no mundo espiritual, seja no corporal. Todas as misérias, todas as dificuldades que ele enfrenta na vida corpórea são as conseqüências de suas próprias imperfeições, as expiações de faltas cometidas nesta mesma existência ou nas existências anteriores.
Pela natureza dos sofrimentos e das dificuldades que ele enfrenta na vida corpórea, podemos julgar a natureza das faltas cometidas numa existência anterior e quais as imperfeições que as causaram. (...)
O Céu e o Inferno – Allan Kardec.

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